martes, 23 de septiembre de 2014

Nada me separará del AMOR de Dios

El amor de Dios nunca cesa. Jamás. Aún cuando le ignoramos, le desobedecemos, Dios no cambia. Nuestro mal no puede disminuir su amor, ni nuestra bondad puede aumentarlo. Nuestra fe no se lo gana así como nuestro necedad no lo estorba. Dios no nos ama menos porque fracasemos, ni más porque triunfemos.
Su Amor nunca cesa. Dios te ama tal como eres, pero rehúsa dejarte así. Dios quiere que seas como Jesús. (Romanos 8:38-39)